22 de julio de 2011

Ticket. Pasaporte. Quítese los zapatos por favor. Maletas ahí. ¿Tiene esto mas de 100 ml? Tenga un buen vuelo.
Nadie repara en su expresión. Ni una sola persona se da cuenta de el papel bien doblado y escrito con letra pequeña que lleva en la mano y que no puede esperar a leer. Se sube al avión. Maletas a sus compartimentos. Por fin sentada. Despegando. Como le gustan los despegues. Es como un salto a otro mundo. Es como escapar de todo muy muy rápido y de repente, estar entre nubes. Pero esta vez no. Se sienta, sonríe como disculpa a la persona sentada al lado. Y cuando ya esta a unos cuantos metros sobre la tierra, abre esa carta. Maldita sea, va a ser más difícil de lo que se esperaba. Lee una frase y espera hasta calmarse para leer el resto. Nada, parece que no va a haber calma posible. ¿Quién coño le mandó a La Señora Evolucion crear distancias y un mundo tan grande? Un voto más en contra.

21 de julio de 2011

You had me at hello.


Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir.

5 de julio de 2011

Emma se despidio de sus amigos, forzo una sonrisa, un par de besos y puso de excusa la histeria de su madre para volver a casa dos horas y media antes de lo habitual. Mientras caminaba penso en lo facil que habia sido engañar a sus amigos. Y aunque eso no estuviera bien, sabia que la habrian hecho quedarse, intentarian hablar y hacerla feliz cuando a ella lo que la apetecia era pensar tranquila, en cualquier lugar en silencio. A lo mejor incluso con un poco de musica de fondo.
Cuando caminaba siempre le gustaba mirar a la gente alrededor, como se comportaban, que hacian, siempre en busca de nuevas cosas sobre las que escribir. A veces incluso veia cosas que le subian el animo. Pero hoy, no parecia el dia correcto. Emma estaba en modo off.
Al llegar al numero 64, metio la llave y subio las escaleras que crujian cada vez mas. Vagos pensamientos de que un ladron no saldria silencioso y sin ser visto del pasillo rondaban su cabeza, pero Emma no les hacia caso. Ademas, sin ser visto si que seria imposible, porque Doña Urgelia y Laudelina siempre estaban mirando por sus mirillas. Emma no las culpaba, el marido de Urgelia habia muerto en la guerra muchos años atras y sus nietos pocas veces venian a visitarle los nietos. Laudelina era soltera y rockera, pero desde que se cayo por las escaleras y se rompio la cadera, no se puede mover mucho, lo justo del salon a la mirilla.
Emma, con un poco de picardia, saludo a las puertas del 2B y 3D, sabiendo que ellas la verian. Rio por lo bajo hasta que llego al quinto piso donde vivia, pero era una sonrisa cansada, de las que te piden tomar un chocolate caliente y meterte debajo de las sabanas hasta el dia siguiente.
Cuando llego al 5C, abri la puerta y se limpio un poco los zapatos en el felpudo, aunque solo fuera por oir el risras de sus botas al frotarlas contra el aspero material del que estaba hecho.
"Huele bien en casa. No se si te das cuenta pero cuando llegas a casa y cuando quieres estar en ella, te sientes como... como en casa, claro que si" le dijo a su gato mientras le servia un poco de agua en el cuenco lleno granulados hechos polvo. Solto un par de palabrotas cuando se dio cuenta de que se habia equivocado de cuenco y le entraron aun mas ganas de meterse a la cama.
Cuando salto en su colchon y se rodeo de edredones,sabanas y mantas, se sintio aun mas en casa. Pero poco le duraria el bienestar, porque su cerebro activó el estado 'pensamientos y filosofias' en modo superextrafuerte. A veces, si se pasaba mas de media hora asi, le entraba dolor de cabeza. Aunque al final casi siempre merecia la pena, porque llegaba a  buenas conclusiones o inventaba metaforas y morales, y se sentia como la mejor descubridora y pensadora del siglo.
Si Emma se habia ido de aquel parque y habia rechazado las cervezas y los cigarros, era porque su 'ella interior' le pedia a gritos delirar un poco sobre la confianza entre personas.
'A veces las personas somos muy ignorantes, necias y confiadas. Nos creemos que alguien que nos trata bien un par de horas es de fiar y les damos todo de nosotros. Y esta bien, aprendemos, aunque por poco tiempo. ¿Pero como se viviria y querria y confiaria si no? Hay que correr el riesgo a veces. Otras veces, pasa totalmente lo contrario. Un gesto, actitud o acto de una persona nos repele y no les damos ni una oportunidad. Sin nisiquiera pasarnos a pensar lo que esa persona esta pasando, o otras doscientas mil razones mas.
Ahora, cuando confiamos en alguien, pueden pasar muchas cosas. Cosas que no te esperabas. ¿Y quien sabe que haran ellos con toda esa confianza que has depositado en ellos? Unos la tiran a la basura, otros la utilizan contra ti, otros simplemente hacen daño, y otros la olvidan. Yo sinceramente no se que es peor. Tirarla a la basura es como irrespetuoso. Despues de todo lo que has vivido con una persona, amigo o amante, darse por vencido tan facilmente te da pena y te hace repensar en todo. Cuando la utilizan contra ti, te dan ganas de patear y vomitar. Es como la peor de las traiciones, y duele el orgullo, que aunque muchos presuman de no tener, algunos al poco orgullo lo llaman decencia. Se te saltan las lagrimas de impotencia. E impotencia es uno de los peores sentimientos que se pueden tener. Cuando te hacen daño y lo usan para este fin, tampoco es muy correcto, pero a lo mejor solo intentan que vuelvas a tener la misma relacion con ellos. Aun asi, no es una forma propia de hacerlo. Y cuando la olvidan... duele. Como tirarla a la basura, pero elevado a una mayor potencia. Te viene la ira, impotencia, cabreo, todo junto con cuatrocientos mil ingredientes de enfado mas, y tambien de tristeza. Y entonces, lo unico que puedes hacer es superarlo. Porque aunque tu no olvides, tampoco te quedas anclada al pasado. Vives y si la otra persona no esta en tu vida en el futura, sera porque no deberia estarlo.'

Isla.

4 de julio de 2011

A veces me pregunto que capacidad tiene nuestro cerebro, y como se mide.
Capacidad para aguantar, para soñar, para pensar, para seguir adelante, para aferrarse a algo,
para creerte a ti mismo.
Leah lo estaba experimentando, poco a poco. Se daba animos y le escribia una carta cuando
la añoranza la comia las entrañas. Pero para eso la melancolia tenia que haberla consumido hasta el final, y Leah no era una chica que se diera por vencida facilmente. Ahora, una vez en modo off, en modo en la cama bajo el edredon, en modo solo quiero escuchar una voz, en modo me voy a recorrer un oceano... En todos esos modos, las paredes amarillas de sus habitacion se la echaban encima y las fotos colgadas hacian un velero de papel para su imaginacion.

"Trying to make it work, but man, this times are hard"

Isla.