31 de julio de 2010
-¿Quieres un poquito de helado?
No le dió tiempo a asentir, cuando le estrellé aquella masa fría en medio de la boca.
Él, sorprendido, sonrió.
-Ahora vas a tener que limpiarme- dijo sonriendo pícaramente.
-No tengo servilleta- añadí siguiéndole el juego.
Se quedó en silencio y me acerqué lentamente.
Con un dedo, rozé su la comisura de sus labios y arrastrando helado,
me lo llevé a la boca.
- Umm, no está nada mal ... Tiene como un toque de frambuesa ¿sabes?
-¿Si? A ver, déjame probar eso ... - respondió arrebatándome el helado y manchándome ahora a mí en la cara.
Entonces se acercó demasiado. Demasiado poco.
Y alcancé yo el resto de la distancia que nos separaba.
Él me acarició la barbilla con suavidad, como si estuviera hecha de porcelana;
y mirándome fijamente a los ojos, intentando encontrar una pizca de miedo,
un abismo de inocencia o indecisón, posó sus labios contra los míos.
Primero lentamente, suave. Y después más apasionadamente.
Cómo si no quisiera que se acabara nunca.
Yo colgué mis brazos de su cuello y no le solté hasta el final de la noche,
cuando entre caricias y resoplidos, nuestras pestañas se cansaron de aguantar los párpados.
28 de julio de 2010
"Sometimes all I do is watch the sky"
"A veces todo lo que hago es mirar el cielo"
Porque me recuerda a él.
A cuando lo hacíamos juntos.
A nuestras caricias.
Y estoy segura de que ,a veces, él también se tumba.
Y mira el cielo azul, sin casi nubes.
Y me recuerda.
Pero entonces no se si sonrie o no.
Quizás esa es la clave.
MIRA EL CIELO.
Isla.
I finally lost my mind.
27 de julio de 2010
Ya no es miedo.
Es terror.
Es ver que un huracán se te viene encima. Oscuro, fuerte, se abalanza sobre ti.
Y te va a llevar lejos de aquí.
De dónde siempre quisiste salir.
De dónde ahora no te quieres ir.
Y el viento se los lleva. Uno a uno. Todos te dirigen sonrisas.
Pero tu sabes que no puedes devolvérselas.
No porque no quieras, sino porque no puedes.
Ese huracán te las roba.
A pesar de todo, tan cauta tu, dejaste escrito en una pared, bien grande
con letras rojas, para que cuando no estés puedan leerlas:
NUNCA OS OLVIDARÉ.
Isla.
Es terror.
Es ver que un huracán se te viene encima. Oscuro, fuerte, se abalanza sobre ti.
Y te va a llevar lejos de aquí.
De dónde siempre quisiste salir.
De dónde ahora no te quieres ir.
Y el viento se los lleva. Uno a uno. Todos te dirigen sonrisas.
Pero tu sabes que no puedes devolvérselas.
No porque no quieras, sino porque no puedes.
Ese huracán te las roba.
A pesar de todo, tan cauta tu, dejaste escrito en una pared, bien grande
con letras rojas, para que cuando no estés puedan leerlas:
NUNCA OS OLVIDARÉ.
Isla.
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