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6 de septiembre de 2010


- Escucha Jota, me tengo que ir.- dije mientras me alejaba un poquito de su boca.
- ¿Ya?
- Venga, que llego tarde.- añadí con una sonrisa - Adios..
- ¿Adios es la última palabra que voy a escucharte decir hoy?- apretó los brazos en mi cintura, acercándome un poco más a él.
Yo sabía, quién no, que dos palabras quería escuchar, pero no se lo iba a dejar tan fácil.
Se mordió el labio y me costó un poco más negarme.
Me acerqué a su oído, cerca del cuello y esperé un poco para decir susurrando y con una sonrisa traviesa:
-Buenas noches.
Le cogí las manos y las aparte de mí cintura con cuidado, le di un beso en la mejilla, y subí las escaleras de mi portal con  una carcajada guardada en la tráquea.

7 de agosto de 2010

Sueño de una noche de verano.



Mi casa. Copas en cada armario.
Unas llenas, otras no.
Algún sujetador, otro calconcillo
tirados por ahí.
6 A.M. Fin de la fiesta.
La gente habái dejado de vomitar y ahora
descansaba la resaca en el sofá, en los
dormitorios, en el baño.
Solo Race, mi mejor amiga, seguía encontrándose mal
y se apoyaba en la barandilla de la terraza,
intentándo que la brisa del amanecer le
revolviera el estómago y vomitar las últimas
gotas de aquella mierda que había bebido.
Jota también se había hecho un hueco en el sofá
y se había recostado, cansado.
No le había hecho caso en toda la noche,
no había tenido tiempo.
Iba vestido con una camisa negra impecable
y una corbata roja.
Me acerque a él sin que se diera cuenta,
me apoyé en su espalda y le abracé.
Recorrí con mis manos toda su espalda,
y su pelo. Le había echado de menos.

Él esbozó una ligera sonrisa,
que parecía decir " Por fin me toca a mí."
y me acurrucó en sus brazos.
Me meció y me beso.
Me sentí una niña entre tanto cariño.

Estuvimos así media hora interminablemente feliz.
Luego fui a ver qué tal se encontraba Race.
La distraí de su mareo, contándole con ilusión,
cómo me había y tratado Jota.

Quiso tumbarse y decidí llevarla al sofá,
y así podría estar atenta a los dos: a ella y a Jota.
Se apoyó en mis hombro y la llevé medio arrastrando
hasta el salón.
Nada más entrar, Race les vió y vomitó.
Los dos volvieron la cabeza hacia nosotras.

Yo ya la había fichado, porque había llegado
a la fiesta acompañando a Jota, pero no quise
imaginar que ...

Ella encima suyo, devoraba cada uno de los lunares
que yo creía míos. Me miró un istante y volvió a devorarle.
Me giré y ayudé a Race también. Pensé que podríamos
echar a alguien de alguna cama y acostarnos,
Race envuelta en vómito, y yo, en lágrimas.
En realidad, lo único que quería era dejar de ver aquello.

Algo después, tumbada con los brazos de Race alrededor,
apagué la luz, intentando sofocar el enfado, la desilusión.
Él llego unos minutos después.
Le oí llamar a todas las habitaciones antes de entrar en la mía
y encender la luz.
Le seguía la chica rubia de ojos azules y mirada felina.
Le miré con la peor mirada que pude.
Asco. Odio. Rencor.
Pero todo se escondió, y solo salió una pequeña lágrima, que
escondí entre las palmas de mis manos.

"No había esperado ni cinco minutos para abalanzarse sobre otra."

Jota se acercó y me acarició el pelo.
Me abrazó. No le aparté.
Mando a la rubia " a tomar por culo".
Yo seguí sin siquiera mirarle.

Aun así yo ya sabía que nunca podría cambiarle.
A él, ni a su maldita costumbre de andar cada noche bajo
una falda diferente. Aunque al amanecer siempre acabara
abrazado a la misma. A la mía.



Because I like the way it hurt.