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29 de diciembre de 2010

A Blu a veces tambien se le gasta la inocencia/paciencia.


Blog Secreto de Blu.
11:56 PM.

Hoy me ha dado por volverme loca y llevarte conmigo a Locuerilandia ¿ Que me dices ?
Quizas es tiempo de cambiar. De decirles: "Mira nene, yo hoy me pongo una anillo, y mañana si me da la gana, una cresta." Y cuando empiezen a reirse y darle a su whiskey de mil grados, como buenos niños de papa, tiene que ser con calidad, vas y les sueltas de nuevo: "Si, si, riete. Pero que eso de copiar a Selena Gomez se te da de cuuuulo, nena. Asique deja de hacerte tonterias en el pelo y comprar su sombra de ojos, que no te va a dar sus pestañas ( Gracias a Dios, algo mas por lo que no tengo que llorar.)" Y entonces cuando ya digan, anda quizas valga la pena conocer a una persona mas que por como narices se viste, van a mirar y tu ya no estas. Porque vuelas a Catorcemil metros sobre la atmosfera, nada de quedarse corta como los romanticones de 3MSC.

19 de noviembre de 2010


Blu coje deprisa el pequeño bolso negro, que mas bien parece una cartera de mujer y sale con pasos decididos. Cuando cierra la puerta del portal, abre los brazos al cielo, y respira durante algunas milesimas de segundo el aire fresco de la noche. Hoy es su dia. O mejor dicho, su noche. Nadie la va a pisar. Se ha puesto los tacones mas altos que tiene, aunque si fuera con los pies desnudos, se seguiria sintiendo igual de grande. Grande como la noche. La noche que la espera impaciente. Caminando hacia el metro donde le esperan el resto de chicas, se mira en los escaparates oscuros, en los cristales de los portales y en los de los coches. Toda la vida reprimiendose, y hoy, quiere estar orgullosa de si misma. Quizas hasta un poquito de mas. Una noche, es solo una noche. Pero puede ser una para recordar. Y nota las miradas de sus amigas al llegar. Se ha retrasado un poco, pero solo para destacar. Ellas la miran impresionadas, aunque las que la conocen bien ya sabian que era una bomba de relojeria. Que cuando explotara, nadie la iba a parar. Despues de intercambiar algunos halagos, todas se dirigieron al Shabir, el club mas famoso de la ciudad. Y tambien el mas caro. Pero lo dicho, una noche, es una noche. Y claro, pensando que habian quedado en el metro, quien se hubiera imaginado que llegarian en limusina al Shabir? Pero Blu estaba decidida, no iba a escatimar ni un poco su diversion aquella noche. Y su emocion estaba ya contagiada al resto de chicas.
Se sentian inmortales, y aunque no lo eran, nadie se lo iba a negar aquella noche.

Isla.

6 de septiembre de 2010


- Escucha Jota, me tengo que ir.- dije mientras me alejaba un poquito de su boca.
- ¿Ya?
- Venga, que llego tarde.- añadí con una sonrisa - Adios..
- ¿Adios es la última palabra que voy a escucharte decir hoy?- apretó los brazos en mi cintura, acercándome un poco más a él.
Yo sabía, quién no, que dos palabras quería escuchar, pero no se lo iba a dejar tan fácil.
Se mordió el labio y me costó un poco más negarme.
Me acerqué a su oído, cerca del cuello y esperé un poco para decir susurrando y con una sonrisa traviesa:
-Buenas noches.
Le cogí las manos y las aparte de mí cintura con cuidado, le di un beso en la mejilla, y subí las escaleras de mi portal con  una carcajada guardada en la tráquea.

14 de agosto de 2010

Blu tiene un día azul oscuro.
A Blu le falta la respiración y le sobra agua salada en los ojos.
Por eso es oscuro. Los rayos del sol no llegan a sus pupilas.
Piensa que apenas le quedan cuatro días y no tiene tiempo para nada.
No tiene tiempo para pasar un día con su amiga de lejos.
No tiene tiempo para acabar de enamorar el corazón rebelde de Jota.
No tiene tiempo para hacer las cosas con calma.
No tiene tiempo para verse guapa.
Así que acaba el día del mismo color.
Mira al cielo.
Pero, como todos los años suele hacer, éste no pide deseos bajo la lluvia de estrellas.
Se le ha gastado de esperanza.
Se le han gastado las fuerzas de voluntad, el optimismo y la sonrisa.

7 de agosto de 2010

Sueño de una noche de verano.



Mi casa. Copas en cada armario.
Unas llenas, otras no.
Algún sujetador, otro calconcillo
tirados por ahí.
6 A.M. Fin de la fiesta.
La gente habái dejado de vomitar y ahora
descansaba la resaca en el sofá, en los
dormitorios, en el baño.
Solo Race, mi mejor amiga, seguía encontrándose mal
y se apoyaba en la barandilla de la terraza,
intentándo que la brisa del amanecer le
revolviera el estómago y vomitar las últimas
gotas de aquella mierda que había bebido.
Jota también se había hecho un hueco en el sofá
y se había recostado, cansado.
No le había hecho caso en toda la noche,
no había tenido tiempo.
Iba vestido con una camisa negra impecable
y una corbata roja.
Me acerque a él sin que se diera cuenta,
me apoyé en su espalda y le abracé.
Recorrí con mis manos toda su espalda,
y su pelo. Le había echado de menos.

Él esbozó una ligera sonrisa,
que parecía decir " Por fin me toca a mí."
y me acurrucó en sus brazos.
Me meció y me beso.
Me sentí una niña entre tanto cariño.

Estuvimos así media hora interminablemente feliz.
Luego fui a ver qué tal se encontraba Race.
La distraí de su mareo, contándole con ilusión,
cómo me había y tratado Jota.

Quiso tumbarse y decidí llevarla al sofá,
y así podría estar atenta a los dos: a ella y a Jota.
Se apoyó en mis hombro y la llevé medio arrastrando
hasta el salón.
Nada más entrar, Race les vió y vomitó.
Los dos volvieron la cabeza hacia nosotras.

Yo ya la había fichado, porque había llegado
a la fiesta acompañando a Jota, pero no quise
imaginar que ...

Ella encima suyo, devoraba cada uno de los lunares
que yo creía míos. Me miró un istante y volvió a devorarle.
Me giré y ayudé a Race también. Pensé que podríamos
echar a alguien de alguna cama y acostarnos,
Race envuelta en vómito, y yo, en lágrimas.
En realidad, lo único que quería era dejar de ver aquello.

Algo después, tumbada con los brazos de Race alrededor,
apagué la luz, intentando sofocar el enfado, la desilusión.
Él llego unos minutos después.
Le oí llamar a todas las habitaciones antes de entrar en la mía
y encender la luz.
Le seguía la chica rubia de ojos azules y mirada felina.
Le miré con la peor mirada que pude.
Asco. Odio. Rencor.
Pero todo se escondió, y solo salió una pequeña lágrima, que
escondí entre las palmas de mis manos.

"No había esperado ni cinco minutos para abalanzarse sobre otra."

Jota se acercó y me acarició el pelo.
Me abrazó. No le aparté.
Mando a la rubia " a tomar por culo".
Yo seguí sin siquiera mirarle.

Aun así yo ya sabía que nunca podría cambiarle.
A él, ni a su maldita costumbre de andar cada noche bajo
una falda diferente. Aunque al amanecer siempre acabara
abrazado a la misma. A la mía.



Because I like the way it hurt.