Voy deshojando margaritas,
se que tu me imitas.
Todos estamos igual,
buscando cariño en cualquier portal.
Sí, no, sí, no
todo es un caos continuo.
En una habitación yo y mi locura.
Hace tiempo ya que no recuerdo tus rasgos.
Apenas me suenan unos ojos del color de la miel.
Pero sin embargo, la melancolía no se va.
No deja hueco para la alegría.
El móvil no deja de recordarme que
alguien me llama, pero está en el otro
extremo de la habitación y no puedo
cogerlo.
No es que no quiera, es más, se ya quién
me contestará; pero mis piernas no se mueven
mi cabeza esta bloqueada y ahora solo inundan
la habitación olores frescos y sentimientos
marchitos.
En frente tengo una ventana que da a dónde tu estás,
te veo en el parque, en tu habitación a solas,
cenando, todo.
Y veo que me olvidas, que te acercas a otras buscando
lo que yo no te dí.
Quieres besos y caricias a cambio de amor.
Pagas taxis pasada medianoche y acompañas
a unas piernas largas con minifalda hasta la puerta.
Pero esta noche, la ventana está oscura.
Y me pregunto qué ha pasado.
Si ya no queda nada de mí en ti o
si te ha pasado algo.
Dudo lo segundo, porque mi móvil sigue
sonando, insistentemente, con nuestra
cancion de tono.
Así que, sin quererlo me has dejado
a solas con la realidad.
Y todo ha venido de sopetón.
Una buena ración de realidad es mejor
que sospechas mezcladas con esperanza.
Un buen cóctel, pero que mata poco a poco.
Aunque al final, habrá que romper los sueños
y sin ningún cuidado, destrozarlos.
Algunos mimos, más adelante,
recuperarán tus ganas de soñar.
Que yo se que la sonrisa que se dibuja en mi cara tiene
que ver con la brisa que abanica tu mirada.
Soy facil y lo admito,
soy igual pero distinto.
Islasintildesnimaginación.