25 de diciembre de 2009

Al menos ahora nos miramos sin volver la cara.

Quédate otro día, no estemos tan distantes.

Pero métete directamente en la cama.

Quizás es que ya no hay nada de que hablar.

Yo no confundí jamas amor y pasión.

Y lo nuestro, sabemos bien lo que es los dos.

Ni contigo ni sin tí.

Su pelo color zanahoria destacada en medio

de todo aquel barullo.

Sus rizos entre el pelo liso de tantas chicas

parecían olas en medio del mar.

Y el vestido naranja vivo con alguna llama

roja se hacía notar por encima del negro,

azul oscuro y blanco de los demás.

Ella era la chica del pelo color zanahoria.

O mejor dicho, mi chica del pelo color zanahoria.

Y sí; estoy y estaba y seguramente estaré

orgullosísimo de que ella sea mía.

Que ella quiera que solo yo toque sus rizos,

y la quite su elegante vestido naranja.

A ella le gusta que acaricie su piel con

lunares y pecas, y que la bese.

Y , claro está, yo seguiría así hasta

que ella no quisiera más.

Yo, incansable e impredecible,

seguiría aprendiendome cada uno de sus

rincones minuto a minuto, día a día,

todas las noches.

Islapelirroja.

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Cartas en mi buzon rojo.