7 de enero de 2010

Ella notaba que la situación se le escapaba de las manos.
No controlaba las sonrisas, ni las lágrimas, ni las ganas de saltar.
No podía parar su corazón cuando latía dando tumbos, ni dejar de
ponerse nerviosa.
Y todo lo había ocasionado él.
Maldito él.
Había hechado su autocontrol por los suelos.
Al principio ella había creido que solo sería uno más,
que no la llenaría ni saciaría sus ganas de TODO.
Pero lo había conseguido, había superado y rebasado las espectativas.
Se volvió a convencer: él no me importa.
Pero en seguida se preguntaba
¿de que tienes miedo?
Y volvía a contestarse con aires de superioridad:
Yo merezco algo más, no es suficiente para mí.
Pero él siguió sorprendiéndola.
Día a día.
Cosas nuevas, ininmaginables.
Consiguió que ella deseara comerle a besos sin sentirse obligada.
Y ella mandó a la mierda su autocontrol, su miedo, su frialdad.
Islaquenosabequéhacer.

1 comentario:

  1. Mi niña(:
    Me encanta.
    Que te deshagas del autocontrol, de todo lo que te ata a esa sonrisa que no sabe si salir o no.
    Que vivas lo que estás viviendo,
    porque te mereces eso & más, claro ;)

    Te quiero mucho.
    Trucha.Trucho.(L)


    P.d: Te paso el link de mi blog ;)
    http://sillylovesongs7.blogspot.com/

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Cartas en mi buzon rojo.