8 de marzo de 2010


Déjame abrazarte las mil próximas noches,
en tu casa, en la mía, en la calle o cualquier coche.
Improvisa con imaginación,
olvidemonos durante algunas horas de la razón.
Susurrarte al oído, otras mil cosas sin sentido.
Que nos domine la locura,
despues, dejaremos paso a la ternura.
Tu me quieres, yo te quiero,
¿porqué no repetimos de nuevo?


There is no failure here, sweetheart



El último cigarrillo,
para quemar lo que queda de ti en mí.


Ellos suben a la azotea,
ven amanecer
y sienten que el mundo les pertenece.
Y que no hay mas oportunidades
para sonreir que las del mismo momento
que están viviendo.
Así pues, no lo evitan.
Ahora, mala suerte, o quizás buena,
no pueden borrar la sonrisa.
Se dan la mano, queriéndose
decir todo sin decir nada.
Y esperan largas horas,
sentados, contemplando cómo
las nubes vienen y van,
sin control y en armonía,
como humo, como polvo,
como si nada las influenciara.
Pero el nuevo día amanece esta
vez con tres soles,
un bola de fuego allá lejos,
y otras dos sonrisas algo más cerca.




Islaperdida.

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Cartas en mi buzon rojo.