15 de junio de 2010
¿Será facil olvidarme?
Y ahora, para ser sinceros, empiezo a dudar
y me pregunto el porqué de todo.
Sí, como la típica edad entre los 5 y los 6.
Sí, como en el Barroco.
¿Que hacemos? ¿A dónde vamos? ¿Quiénes somos?
Pero en este caso,
¿Qué hago? ¿ A dónde voy? ¿ Quién soy? o ¿Quién quiero ser?
¿Porqué hago lo que hago? ¿ Quiero hacerlo?
Hubo unos minutos que estuve convencida,
pero despues fueron todo dudas;
e ilusiones.
Y puestos a pensar,
no sé si no echaré de menos cómo se ve
el mundo a través de la ventana de mi habitación.
O cómo se oye la voz del interlocutor desde
el teléfono del despacho.
No sé si allí interpretaré las canciones igual que aquí.
Si la luz es igual.
¿Los pájaros pían más agudo?
Y gritar que no puedo estudiar si no se callan.
O chapotear con el agua de la manguera.
Mínimos detalles,
tan insignificantes que lo cambian todo.
Y ellos, todos ellos. Eso que no queda tan mínimo.
Pero al fin y al cabo, ¿ quién decidió cambiar?
Aun así,
dime como se recuerda a alguien
sin recibir en diez meses un abrazo,
un beso, una sonrisa para dar ánimo.
Convénceme,
de que volveré y encontaré el mismo
calor y alegría a mi alrededor,
porque me da la sensacion de que todo
cambiará, y pronto.
De que no van a desaparecer,
y tendré que buscar para no caminar sola.
Regálame optimismo.
Anatomía de un viaje I.
Isla.
Photo: Pieses, Isla.
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Cartas en mi buzon rojo.