Ya no es miedo.
Es terror.
Es ver que un huracán se te viene encima. Oscuro, fuerte, se abalanza sobre ti.
Y te va a llevar lejos de aquí.
De dónde siempre quisiste salir.
De dónde ahora no te quieres ir.
Y el viento se los lleva. Uno a uno. Todos te dirigen sonrisas.
Pero tu sabes que no puedes devolvérselas.
No porque no quieras, sino porque no puedes.
Ese huracán te las roba.
A pesar de todo, tan cauta tu, dejaste escrito en una pared, bien grande
con letras rojas, para que cuando no estés puedan leerlas:
NUNCA OS OLVIDARÉ.
Isla.
Si puedes devolver esas sonrisas.
ResponderEliminarNo te quedes con ganas de nada. Ya lo sabes.
Y no, no es un huracán, aunuqe ahora te lo parezca.
Y ellos, tenlo por seguro,
que tampoco te van a olvidar:).