4 de agosto de 2010
Spectacular girl.
Gerard iba andando, despreocupado y ausente, por la Gran Vía.
De repente le llamó la atención un escaparate. Algo amarillo.
Pero al mirar los maniquís descubrió que allí no había ninguna prenda.
Extrañado y al tener tiempo, se sentó en el banco que quedaba en frente.
¿Qué sería aquello que le había llamado la atención y ya no existía?
Apenas tuvo que esperar diez minutos más.
Entonces, salió una chica sudamericana, de estatura media, cuerpo esbelto y
el pelo recogido en una larga coleta, con una simple palabra de honor amarilla
que, a ojos de Gerard, le sentaba perfectamente.
De repente tuvo un deja-vu y sintió que la había visto bajar aquellos dos escalones
mil veces antes, con el mismo movimiento de caderas y la misma expresión pensativa.
Ella se encendió un cigarrillo. Gerard siguió mirando.
Unos segundos después, ella se dió cuenta y preguntó con descaro:
-¿Te quito el aliento?
Dió una calada y a pesar de estar el cigarro recién empezado, lo tiró al suelo
y lo pisó con fuerza. Luego, entró de nuevo al trabajo.
Gerard no se movió. Solo un rato después, sonrió encandilado,
como si hubiera encontrado una solucion o hubiera tenido la mejor de las ideas.
Janine recibió media hora después una nota que le dió una compañera de un hombre que había preguntado, por la chica de la palabra de honor amarilla.
No solo el aliento quitas,
también las ganas de soñar con otra cosa.
Y debajo añadió nueve cifras y su nombre. Gerard.
Ella hizo una mueca, extrañada.
Isla.
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Cartas en mi buzon rojo.