Cansancio.
Tumbada en la cama oyes la lluvia que golpea la ventana.
Te asomas a verla. Te encantan los días de llúvia.
O quizás solo te gustan hoy.
Abres la ventana, lo justo para que entre el típico olor a hierba mojada.
Y oyes un ring que otras veces parece estridente, pero que ahora te sorprende
y es lo que más ilusión te hace escuchar.
Parecía que el mundo no se acordaba de tí, y ahora te llega ese mensaje.
Suyo.
Y la sonrisa, deja de caberte en la cara.
Isla, hoy acordándose de 38.
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Cartas en mi buzon rojo.