Antes de lanzarte a mi cuello, preciosa
deberias saber que he cortado ya mas de una rosa,
que sus espinas contra mi no valen nada,
porque puedo mas que el corazon de una enamorada.
Y no seas mas simpatica, que aun somos extraños
te pido perdon en adelanto, por si al final causo daños.
Deja las lagrimas a un lado, que yo solo te traigo sonrisas
y yo cuando viene la tormenta, me escapo y convierto en brisa.
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Cartas en mi buzon rojo.