10 de marzo de 2011


Mi cabeza esta como una vez estuvo mi estomago. No, no vacio.
Mi estomago olia algo muy apetecible, algo que no podia ser comido porque estaba detras de un escaparate y no se daba cuenta de que mi estomago lo queria. El caso es que este olor apetecible se quedo impregnado en las paredes y no quiso salir, aun sin estar enteramente, de mi estomago. Y a mi me sento mal, claro, y me daban ganas de vomitarlo. Pero no podia, y aunque queria sacarlo no habia forma. Pues bien, ahora apliquese este problema a un cerebro que viene a ser el mio, con el factor comida que se quiere llamado hombre, y el olor llamado sonrisa.


Isla.

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Cartas en mi buzon rojo.