30 de abril de 2011

Ginevra pensaba en su amiga Eva, y en el dolor de cabeza que deberia tener. Tanto pensar en ese chico la iba a acabar volviendo loca y Ginevra queria conseguir la medicina que la dejaria otra vez normal. Desde que habia conocido a este tal chico E  se habia vuelto como majareta. No paraba de tener los ojos perdidos por ahi, y a veces tenia una sonrisa muy tonta cuando Ginevra ni siquiera habia dicho una broma. Miraba mucho su telefono movil y si tenia un mensaje siempre se le iluminaba la cara. Ginevra estaba un poco harta, pero en cuanto Eva le contaba sobre este chico E, ella tambien estaba feliz porque su amiga nunca habia tenido una sonrisa tan grande. No sabia si era bueno aun asi, porque cuando Eva no estaba feliz, entonces ... estaba muy triste. Y se quejaba, y decia que queria estar con el, y lloraba, se desesperaba entre preguntas y suposiciones sin sentido. Ginevra no sabia mucho de relaciones entre chicos y chicas, porque las que habian tenido habian acabado desechas y ademas muy mal. Asique se limitaba a mirarla, darla un abrazo e intentar dar consejo. Pero se preguntaba muchas veces, con lo dulce que es Eva ¿quien querria ser la causa de las gotas saladas de sus ojos?


Isla.

2 comentarios:

Cartas en mi buzon rojo.