22 de octubre de 2011
Lo-cos.
Cuando el mundo descanse, nosotros seremos los que enloquecerán. Algunos dirán que es por la luna llena, otros por la influencia de astros y estrellas, pero los dos sabemos que a mi la palma de tu mano en mi cadera me volvió creyente de cosas peores. Me sacarás a bailar en los vestidos más cortos que pueda yo encontrar, mientras que tus ojos siempre estarán fijos en mí. ¿Qué sentido tiene bailar con piernas que luego no te amparan también de día? Se que es la pregunta que recorre tu cabeza cuando me miras, y me pides que no descansemos hasta que amanezca, que no te arrastre a casa hasta que los rayos de sol puedan dañar tus frágiles ojos azules. Y cada noche, pierdes una corbata, yo pierdo la cordura y gastamos doce mil pretextos para no volver a casa. Y es que, amor, no hay nada mejor que tú, y la noche, volver a casa y comerte a besos aunque no podamos más.
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Ñam.
ResponderEliminarClaro que no hay nada mejor.
Muaa!
Mmm vestidos cortos, corbatas, besos, ect. Que ganas tengo de una noche de esas. De miles de noches así y enloquecer. Un besazo.
ResponderEliminarme encanta el "a mi la palma de tu mano en mi cadera me volvió creyente de cosas peores".
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