29 de noviembre de 2011

Demasiado bienestar me aburre. No me excita ni entusiasma, ni deprime y motiva, y sobre todo no me inspira. ¿Sobre qué escribo? ¿Cubertería de plata y diamantes de 4 kilates? Quizás podría sacar un relatín, sobre uno de mis ahora doscientos pretendientes, pero solo estaría mintiéndome a mi misma. Son pretendientes de mi herencia. Quizás puedo contarles sobre mis guardaespaldas y como me protegen allá dónde voy, o cómo no tengo que pagar dondequiera que voy, ¿porque quién me dice a mí que no? También puedo hablar de fiestas elegantes, vestidos de seda importada del lejano oriente y ropa interior de terciopelo que no puedo compartir con nadie que mi familia no acepte. Podría contar tantas cosas aburridas, tantas no desgracias pero a la misma vez la mayor de todas, una vida perfecta y organizada, según el ideal que propone esta sociedad.

1 comentario:

  1. Una vida así, por mucho lujo y por mucho capricho que se tenga, no es vida. Al menos para mi.El no poder elegir con quien acostarte. A quien amar. No tener que luchar por nada. Un beso.

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Cartas en mi buzon rojo.