Sigo despierta, y no se porqué.
En realidad, claro que lo se, pero no quiero darle más vueltas.
Miro páginas, escucho música, me mantengo ocupada, con cualquier cosa.
Estruendo número uno. Como una bomba ahí afuera. Pero no se que está pasando.
Lo dejo pasar. Este edificio entero podría caerme encima, que seguro que no moriría
solo para conservar esta angustia.
Estruendo número dos. ¿Qué pasa ahí afuera? ¿Sera que estalla la Guerra?
Ni si quiera me acerco al balcón, y mira que suelo ser curiosa.
Pero hoy, de verdad, que se puede acabar el mundo, y yo de este sofá
no me levanto. De aquí no me saca nadie.
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Cartas en mi buzon rojo.