Frrrrío.
Él se esconde bajo el edredón y se acurruca en la esquina de su cama
y la pared. Exhala el humo de un cigarro que le hace sentir como
el aire caliente mezclad con otrs sustancias llega a sus pulmones y
luego vuelve a salir al exterior mediante una espiración relajada.
Piensa en las hojas secas que ve deslizándose hacia el suelo desde
su ventana o no piensa en nada.
Y a veces se entremezclan fugaces recuerdos de una estación de tren.
El chirriante pitido de la locomotora. El grito de "¡Al tren!" que emiten
unos altavoces como aviso final. Copos helados de nieve cayendo sin
cesar. Maletas en el suelo. Asientos duros.
Una última mirada a su alrededor.
Hasta pronto Oslo.
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Cartas en mi buzon rojo.