19 de enero de 2010
Mientras esperaba que Rain acabase su turno, Leo bebía con tranquilidad una coca-cola y tarareaba una canción. Pasadas ya las once, Rain se sentó a su lado y suspiró.
-No puedo más.- dijo, como de costumbre, sonriendo.
-Si quieres te pago la consumición y nos vamos por ahí, yo que sé, a relajarnos un rato... - contestó ella, en un acto de valentía: nunca había propuesto nada a un chico, ni siquiera a una chica, tan de repente.
-Leo, no vas a pagar nada porque es una invitación.Y ... la verdad, después de pasarme toda la tarde aquí no me apetece mucho meterme en un bar; pero si quieres, hay un parquecito a dos manzanas, podemos comprar algo e ir allí a tomarlo.
Se dirigieron en silencio hasta un supermercado cercano, compraron sandwiches, zumos y helado y se acercaron, esta vez hablando más, hasta un parque pequeño y perdido entre calles. Todo estaba en silencio, allí no había nadie. Tranquilidad, aquella que tanto encantaba a los dos.
Se sentaron en un banco y apollaron la cabeza en la pared de a la que estaba sujeto el banco.
Empezaron a charlar y entre estrella y estrella que contaban, Leo empezó a tiritar. Por la noche, había bajado la temperatura, y ella, ingenua, apenas había cogido una camiseta de tirantes. Pero aun así, no dijo nada. No quería que Rain la ofreciera ir a una cafetería, se estaba tan sumamente bien allí ...
-Leo, ¿tienes frío? - acabó preguntando él al cabo de unos minutos, al adivinar que aquel repiqueteo eran sus dientes.
-Bueno, sinceramente, hace un poco de fresco ... - admitió sin moverse ella.
Él acortó la distancia que había entre ellos y se sentó a su lado, le pasó su fina chaqueta por lo hombros y la abrazó, intentando así que ella dejara de tener frío.
Leo no supo reaccionar, simplemente se quedó quieta. Frunció el ceño, manteniendo un semblante algo extraño. Pero, aparte de la oscuridad, Rain no lo vió porque siguió mirando al cielo, aunque en realidad solo calculaba los centímetros que les separaban.
Se quedaron unrato en aquella postura, sin hablar.
Finalmente, Leo apolló su cabeza en su hombró y escuchó el corazón de él, que de pronto latía fuerte y rápido. Pum-pum, pum-pum ...
Rain percibió su respiración a traves dela camiseta e intentó calmar a su corazón loco y a la carcajada que sin poder controlarlo, deseaba salir y explotar de una vez en aquella noche de verano.
Isla.
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¿Por qué son tan bonitos?
ResponderEliminarPorque me dan tanta envidia?
Son perfectos.
Me encanta ada, me chifla.
Sobre todo su dulzura(Rain)
Y Leo(:
Leo es BUAFF :D
Me entiendes, no? (L)