20 de mayo de 2010
Buscas a la desesperada
olvidarte de ella, encontrar una salida,
encontrarte en cualquier otra almohada
no pensar que sigue sin quedarnos nada.
No te crees que otros labios no te harán olvidar,
solo recordar que no son sus labios los que sueles besar.
Aun así, esconde tus melancolía,
detrás de botellas que te acompañan noche y día.
Que no quedas bien llorando,
que eres un hombre y de nadie dependes.
Y es que no estas sintiendo,
ahora solo de lo nuevo te escondes.
No recuerdas cómo acabaste así,
quizás te dejaste llevar demasiado por la lujuria, la ilusión y el frenesí.
A lo mejor tambien influyeron sus labios carmesí,
y su cuerpo que se te antojó un oasis.
Isla.
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Cartas en mi buzon rojo.