10 de mayo de 2010
Hoy me siento impenetrable.
La música no sacude mis oídos.
Nadie va adivinar como me siento.
Ni sonreiré a quien no debo.
Te llevaré al principio de mi historia.
Pero debes prometer no soltarme
veas lo que veas.
Tienes que estar dispuesto a conocer
lo peor de mí, lo cruel que he podido ser
la maldad que he albergado ... Todo.
Por supuesto encontrarás partes
bonitas y relajantes.
Partes en las que te morirás de la risa.
Partes en que llorarás de emoción.
Partes en las que te cabrearás con el mundo.
Partes de rabia por poco contenida.
Partes de odio.
Partes tristes y muy largas.
Partes cansinas.
Partes aburridas.
Partes monótonas.
Partes de disculpas.
De enfados sin motivo.
Y al final descubrirás lo que recuerdo más a menudo,
cuales son las canciones de mis estados de ánimo,
el porqué utilizo esta colonia,
o me como las uñas aunque me las pinte de rojo cereza,
el porqué de necesitar a veces mi espacio.
Ordeno mi universo, y no, no tengo la cabeza en mi mundo,
ni en las nubes; la tengo bien apolladita en el cuerpo,
pero a veces no puedo ni quiero evitar imaginarme
otro sitio, pensar de forma diferente y sonreir sin tener porqué.
Pensar de vez en cuando que hay mil personas,
ahí, en el hemisferio sur del mundo, que mueren sin tener conciencia
que cómo se vive aquí, de todo lo que no se merecen.
Y aun así, derrochan sonrisas.
Es por eso que me gusta imaginar, para poder salir de este mundo
que solo permite hacer cosas si se tiene razones para ello,
si se tiene escusas, y yo , yo no quiero eso.
Lo hago porque quiero, y mientras que no haga daño a nadie,
va ser dificil ipedírmelo. ¿Por qué? Porque de repente me han entrado
ganas de vivir, me han entrado ganas de disfrutar. ¿ Te apuntas?
Empecé contandote que hoy me siento impenetrable,
pero sigo sin conseguirlo del todo.
Isla.
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Cartas en mi buzon rojo.