9 de mayo de 2010



Vuelve, vuelve, ¡y vuela!
Vuelveme cantando canciones sin sentido, que los acordes desafinados
te recorran la garganta como antes lo hacía mi saliva.
Que tus manos estén ansiosas de mi cuerpo,
y vengas con esas sonrisas que al rozarme se me pegan.
Muérdete el labio como me quieres morder a mí,
y contágiame de tu locura durante toda la noche.
Y aunque no llegue el amanecer,
deja que tus ojos sean el mío.

Isla.

1 comentario:

Cartas en mi buzon rojo.