4 de agosto de 2010


Ella no podía dejar de fumar.
Daba una calada, otra.
Y cuando de acababa,
cuando  el color naranja empezaba a quemarse,
cojía otro, y vuelta a la faena.
Pero eso no es lo peor,
sino que todo esto fue causado por amor.


Isla.

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Cartas en mi buzon rojo.