14 de agosto de 2010

Rejas.
-Tienes una visita.
Ellados solo espera que sea o no sea una persona.
Se sienta detrás de un cristal. Espera.
Y aparece a quién quería y no quería ver.
Ellauno miró con ojos vidriosos a Ellados a traves de aquel cristal.
Ellados no soportó su mirada y bajó la cabeza rapada.
No quería verla llorar. No podía verla llorar.
Ellados cogió el teléfono, sin mirarla.
Intentó explicarse. Pero las ideas se mezclaron en su cabeza.
Lo unico que salió fue un sollozo que ahogó a la fuerza,
tapando con la otra mano el teléfono, intentando que así
Ellauno no lo oyera, aunque fuera inevitable que lo viera
a través de aquel maldito cristal que no la dejaba
abrazarla, consolarla ni quererla.
No supo cómo explicarle que todo fue completamente irracional.
Algo hizo "clack" en su interior y se le fue la cabeza.
Le vió con él. Su marido.
Y sentir que tenía que seguir compartiéndola con otro la volvió loca.
Y después venían todas las imágenes de las que no quería acordarse.
Verla a ella marchar. Y seguirle a él.
Darle una patada por la espalda. Y luego un puñetazo tras otro.
Pim, pam, pim, pam. La boca sangrando, y el tabique roto, tambien manchado
de líquido rojo.
Cuando paró hacía ya unos minutos que el corazón de aquel hombre había dejado de bombear.
Ellados lo único que recuerda de despues fue marearse, apoyarse contra una pared e intentar salir
de allí. Luego, oscuridad.
Hospital.
Rejas.
Y a la persona que más quería en el mundo
mirándola con decepción y el alma hecho trizas.


Isladesorientada.

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Cartas en mi buzon rojo.