21 de octubre de 2010


"Que le olvides, coño."

Ginevra maldecia una y otra vez. 
Con palabras mas o menos bruscas, borraba
poco a poco la cara de Pablo en sus recuerdos.
Habia empezado quitandole los ojos,
aquellos de los que se habia enamorado
y a los que nunca habria dejado de mirar.
Aquellos que nunca le habian mirado con
el mismo cariño que los suyos.
Y ahora tampoco podrian hacerlo,
porque estaban a dos metros bajo tierra,
o a dos kilometros por encima suyo.

Y ahora viene su punto debil. Lo mas dificil.
Solo le queda por borrar un recuerdo.
El mas cercano que le queda suyo. 
Apenas una semana antes.
Otra vez esos ojos. Pero mas vivos que nunca.
Y que ironia, que 5 segundos y 32 milesimas de segundo
despues, estarian muertos.
Y unas 20 horas despues, bajo tierra o entre nubes.


ISLA

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