30 de diciembre de 2010
Año nuevo, ojos nuevos.
Leo odiaba ser cancer. No es que le importara mucho eso de los signos del zodiaco. Pero de vez en cuando, si se aburria y tenia una revista a mano, si que le echaba una ojeada. Sabia que lo olvidaria a los dos minutos, como si una estrella por ahi te dijera que te iba a pasar en los siguientes dias. Pamplinas. Pero lo que si la irritaba es que cuando iba a buscar su signo al lado, siempre aparecia en grande, negrita y rojo: Cancer. Como la enfermedad que habia matado a su abuela. Si, esa que se transporta por la sangre, roja como las letras de la revista. Y siempre que lo leia y recordaba a su abuela, ya mayor, rubia, con sus labios pintados de rojo, para aparentar que todo iba bien aunque su cara fuera amarilla, deseaba de nuevo ser una cientifica para investigar la cura a aquellas enfermedades mortales. Aunque sabia bien, que ella no era muy de ciencias, si no mas de letras, ya sabes, de psicologia y esas cosas. Le hacia gracia eso de pensar que psicologia podria ser su carrera en la universidad porque pensaba que no habia persona que a veces necesitara mas ayuda que ella. Para ajustar sus lios. Y ¿ como iba una persona que ni siquiera podia aguantar un mes sin un bajon, ayudar y levantar la autoestima de otros? Definitivamente, seria un desastre. Pero Leo, como siempre, era de las soñadoras. Volvio a releer el zodiaco en aquella revista de mujeres de casa, en la que solo habia recetas de cocina y '50 recetas extra para perder peso'. Ignoro a las letras grandes y volvio a fijarse en aquella frase que le habia llamado la atencion. "Cancer aprovechara el invierno para sacar su calidez. Y un viento del norte le traera compañia y atencion. No pierdas tu oportunidad." Leo sonrio. Esa frase quizas tuviera un poco decierto. Y por una vez, no pensaba en Rain. No es que hubiera dejado de pensar un dia en el, pero si que ahora habia otros ojos azules que ocupaban tambien parte de su tiempo.
Su nombre era Nick. Y tenia unos ojos azules que se achinaban un poco y a los que le salian arrugitas en los lados cuando sonreia, que era la mayor parte del tiempo. Azules como el viento del norte del que hablaba la profecia del zodiaco. Se habian presentado al principio del curso, pero no habian empezado a hablar ( no es que ahora lo hicieran mucho, pero bueno) hasta hacia bien poco. No era lo que se puede decir un sex symbol. Pero a Leo, le habia despertado algo. Esa forma timida, pero a la vez abierta, de reirse tanto. Y de bromear, no vacilar. De saber sacarle sonrisas sin ni siquiera conocerla. Eso no lo hacia cualquiera. Y ahora que sabia que no podia reprimir aquello ni un minuto mas, se le escapaban las horas pensando en todo y en nada a la vez. Por que la pura realidad es que aquel tal Nick, no habia hecho nada anormal que pudiera darle alguna esperanza. O quizas si, le habia dado algo como esperanza. Algo asi como una chispita de " eh, que no todo se acaba aqui. Que hay mas ojos en los que poderse ver reflejados y mas labios que te puedan pedir un beso". Y se fue contenta a la cama.
Como muchos dicen: Año nuevo, ojos nuevos.
Isla.
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Cartas en mi buzon rojo.