Nunca me gusto tu forma de ser de invencible. De que nadie, o por lo menos yo, podria hacerte daño. De que nunca podrias querrerme y no seria mas que dos polvos una buena noche. No me gusta ni gustaba que tuvieramos tanta confianza y que cazaras mis emociones al vuelo. Que no pudiera resistirme a tu cara. No nada de eso me ha gustado nunca, por eso te voy a dar un par de besos mas, y marcharme a buscar alguien a quien le importen algo mas en mi que mis bragas.
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Cartas en mi buzon rojo.