2 de marzo de 2011

Una clase de ingles en un colegio americano.

La clase esta organizada con filas de sillas. Son sillas con un una tabla unida en la que apoyas los cuadernos para escribir. Habia cinco filas con cinco sillas en cada fila y todas a la misma distancia. La Señora Robinson es muy ordenada y tiene sus papeles, hojas, fichas, examenes y notas en pilas encima de su mesa. Habla a la clase. Les habla de Orwell y de su libro 1984. Un "life-changing book" dice. Eva no escucha, hace tiempo que tiene la mirada fija en el folio con rayajos que tiene en frente. Esa misma semana, Eva se ha propuesto aprender a dibujar y esa semana no ha parado de practicar un dia. Ya no la preocupa que piensen que esa una "freak", porque piensa que los "freaks" viven mejor y sonrien mas veces al dia. Tampoco sube la mirada del papel porque sabe que los ojos se le dispararian a el chico de la quinta fila, primera silla. No hay forma de evitarlo. Les pasan un examen y la clase lo rellena en silencio.
Eva sonrie mientras piensa que "el chico de la quinta fila, primera silla" no se habra leido el libro y no sabra contestar a ninguna, mientras ella las contesta rapidamente sin tener ni siquiera que pensar sobre ello. Se ha leido el libro dos veces. Cuando todos acaban, la profesora empieza a preguntar las repuestas para corregirlos. Eva vuelve a sus dibujos y nota que hay una voz ronca pero viva que responde a la mayoria. Cuando su cabeza reacciona, ella mira en brusco movimiento  hacia "el chico de la quinta fila, primera silla". El la esta mirando. Se sabe todas. TO-DAS. Eva gira la cabeza, haciendo un amago de estiramiento, como si solo hubiera mirado por que le duele el cuello. Pero antes de volver al papel, se le escapa por el rabillo del ojo una mirada mas. Y el, ya esta ahi preparado, para devolverle la mirada, como inconscientemente y sin importancia. Con una sonrisa socarrona. Esta orgulloso de si mismo, y Eva lo nota. Pero esa mirada...
' Joder, ni si quiera nos conocemos.'- piensa ella. Que poco le gusta ser romantica. Y que poco tambien creer en que algunas cosas son sencillas. Y amenaza a su imaginacion. 'Como no pares, un dia, te voy a tener que arrancar de ahi dentro, querido cerebro'.
Despues salen de clase y ella le evita, direccion contraria en el pasillo y Eva no se gira. Mala suerte, porque que contenta se habria puesto al ver que el si.

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Cartas en mi buzon rojo.