5 de diciembre de 2009

Caliento un poco de chocolate en el microondas. Hoy tengo ganas de algo de calor, de no hacer nada. Me acomodo en el sillón en frente de la televisión apagada. No pretendo ver nada. Tampoco quiero pensar. Me estiro y alargo el brazo para encenderla. Ni siquiera busco un canal concreto, dejo que las imágenes pasen lentamente ante mí. Sin preocuparme de ninguna de ellas, son lo que ahora me está entreteniendo, me esta llenando. Pero no como lo hacía él. Sí, vuelvo al ataque con él. Sé que pensarás que soy incansable, pero no pienso en el porque quiera; simplemente me sale. Es su cara, su carisma, su carácter. Todo ello está en todas partes. Y algunos lo llaman amor, otros obsesión, algunos incluso deseo. Yo no pienso opinar, me da igual. Lo único que me apetece es que desaparezca. De mi cabeza, de la televisió, de la taza de chocolate caliente.
Y sin mirar a nada, sigo viéndole a él.
Sigo buscando una sonrisa de repente en un bar, una calada de algo que me pueda colocar, una película que consiga hacerme llorar. Cambiar un"no me creo nada" por "te quiero chaval" cualquier excusa, una chorrada es buena para brindar. Soltar en una carcajada todo el aire y despues respirar. Sentirme como una colilla entre los labios al fumar, colgarme de cualquiera que le guste trasnochar. (Pereza - Princesas)

1 comentario:

Cartas en mi buzon rojo.