6 de diciembre de 2009
Estrellas.
Y mirar como las estrellas bajan desde el cielo
para susurrarme los secretos de la Luna.
Escuchar sus parpadeos.
Oler sus formas y
sentir bajo mis dedos el tacto de su
color, entre fuego ardiente y azul apagado.
-¡¿La has visto?!
-¿El qué? ¿ Dónde?
-Una estrella fugaz. Dios, la tenías que haber visto. Era preciosa.
Lo he visto todo, cuando estaba parada y cuando ha empezado a moverse
a una velocidad vertiginosa.
-Habrás pedido un deseo ¿verdad?
-Hoy no me hace falta, ¿qué mas puedo desear que estar aquí, ahora y contigo?
Que pena que no la hayas conseguido ver, así comprenderías...
-¿Qué comprendería?
-Comprenderías como me siento mirándote a los ojos.
Ella mira otro lado, aunque sabe que en medio de aquella oscuridad
él no puede ver como sus mejillas se vuelven coloradas.
Hoy toca día cursi y empalagoso. Y me da igual. Hay días y días.
Y estos días también me encantan.
(Que de veces he puesto la palabra "día" en tan poco texto.)
Isla
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Cartas en mi buzon rojo.