En coche, esperando al autobús,
caminando, en el Burger,
en cualquier pared de la ciudad,
en su rincón secreto.
Allí estaba siempre él o ella,
un tal "Brain" que firmaba
con letras grandes y más bien redondas,
llenas de colorido.
Cuando tenía la mirada perdida
y miraba a un punto fijo sin saber porqué,
sin darse cuenta estaba mirando otro de sus
trabajados graffitis.
De la mano con su chico,
desesperada y llorando
o contando chismorreos
con su mejor amiga
siempre acababa buscando con la mirada
aquella palabra, o aquella persona
que sin saberlo,
le daba fuerzas y le animaba.
De niño sueñas vivir, de adulto quieres soñar.
No necesito que me
digan fechas para pasarlo
bien, ni para estar con mi
familia y con mis amigos,
ni para bailar como una loca,
ni para poner bombillitas de
colores, ni para decorar un arbol,
ni para llevar un gorro rojo,
ni para dar regalos,
ni para reir más.
Todo eso es ,normalmente,
lo que me gusta hacer cada día.
Isla.
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Cartas en mi buzon rojo.