23 de marzo de 2012

Yo querría enamorarme de un marinero. Cuando vuelva después de estar semanas en la mar, le besaré la piel curtida de la frente y sentiré el escozor de la sal en mis labios. Me contará historias de sirenas perdidas, dioses marinos, animales fantásticos y amores imposibles. Y entonces me mirará con nostalgia como si casi hubiera muerto sin mí, y tras bañarnos desnudos en el mar, jugará con mi pelo y me quitará con sus labios la sal que dejó en los míos.

2 comentarios:

  1. Y después tendrá sed, porque los besos salados siempre dejan ganas de más.

    Muaaa

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  2. Mmm casi puedo oler la sal. Sentir los besos y el agua en el pelo. Me encanta :D. Muuuuakis.

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Cartas en mi buzon rojo.