'Levanta. Levanta. Levanta. Levanta.'
Me grita mi subconsciente. Me GRITA y me pitan los oídos.
Mando a mi cerebro enviar señales a mis piernas y a mis brazos,
pero mis articulaciones no se mueven.
Noto mis músculos tensarse pero nada más.
Normalmente estás tu para levantarme, pero esta vez eres quién me hizo caer.
¿Y qué más da?
Se supone que creces poco a poco, sorbo a sorbo bebes de la realidad.
Pero me has hecho beberme un bidón entero de ella, sin darme ni un respiro
entre trago y trago. Me has despertado de mis fantasías de sopetón, cual tortazo.
Quizás te lo agradezca algún día, pero para entonces seguramente no tenga ni tu número, ni reconozca tu cara.
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Cartas en mi buzon rojo.